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Monumentos

CASA GRANERO DEL CONDE DEL VALLE DE SAN JUAN

Se encuentra en la calle Mayor, edificio de inspiración neoclásica de principios del s. XIX.  Fue mandada construir por D. Diego Melgarejo Puxmarin Buendía y Fontes en el año 1808. Conserva la fachada original y la restauración del interior se ha realizado manteniendo la estructura de la época. La utilizaron como vivienda la familia de los Condes del Valle de San Juan, pasando después a ser granero de cereales (a lo que debe su nombre actual)  hasta que el Ayuntamiento de Calasparra la adquirió en 1978, por un precio simbólico, a los herederos de la familia.

Presenta tres cuerpos. La gran puerta adintelada aparece coronada por el escudo de la familia Melgarejo. En su interior, un patio separa y al mismo tiempo comunica los dos ámbitos del edificio, el granero y lo que en tiempos sería el domicilio familiar.

Actualmente alberga la Escuela Municipal de Música, la Oficina de Turismo y el Museo del Arroz.

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TORRE DEL RELOJ

Situada en la calle Mayor, en el barrio de San Pedro.
La primera referencia a la Torre del Reloj en un documento antiguo es en un acta capitular de 1609. La Torre participaría de un proyecto urbanístico que tendría como objetivo el desarrollo lineal de la Calle Mayor, es en ese siglo cuando las calles se ensanchan y hay una preocupación por el espacio exterior.

En 1718 se haría una reconstrucción del edificio, casi en ruinas, y dos años más tarde le sucede otro retoque importante.

La Torre presenta numerosas similitudes con el arte islámico, es, por tanto, de estilo neomúdejar. En planta es una torre de 2. 56 m. de lado y con una escalera de caracol en el centro que sube hasta lo alto.  En el alzado, llama la atención, sobre todo la geometría en los elementos decorativos, que buscan la elevación. Es una torre modesta, de tres cuerpos encajados uno dentro de otro, disminuyendo su volumen conforme ascendemos en altura. El segundo cuerpo contiene el reloj y el último posee una zona abierta con tres vanos por cara para las campanas, con tejado a cuatro aguas, coronado con una cruz con veleta. La entrada es una pequeña puerta de madera. Como elementos de mampostería se utiliza el ladrillo y la piedra, y el motivo decorativo principal es el almohadillado.

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LA ENCOMIENDA

El edificio La Encomienda se haya situado en el núcleo medieval del mayor interés de la Villa de Calasparra, junto a la llamada Plaza de la Constitución, que, tras el aumento demográfico del s. XV, albergó edificios  fundamentales, tales como: Lonja, Ayuntamiento, Contraste de la Seda…

Construida en el s. XIV, fue totalmente restaurada entre los años 1730 y 1731 por el maestro alarife Diego Gutiérrez y más recientemente, en 2009, ampliando el espacio expositivo y mejorando su accesibilidad.

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Ha tenido, a lo largo de la historia, diversos usos: fue mesón  y granero de la Orden de San Juan y formó parte de las Casas-Palacio del Comendador que ocupaban junto con el hospital y el huerto, toda la manzana, cárcel durante la Guerra Civil, escuela...

En la actualidad alberga el Museo Arqueológico de la Villa, en el que se exponen piezas de diversas culturas (argárico, íbero, romano) y especialmente las cerámicas hispano-musulmanas del Yacimiento de Villa-Vieja.  

Anexo a éste encontramos la Sala de Exposiciones “El Comendador”.

EL CASTILLO

Los orígenes de la fortificación de Calasparra se remontan al siglo XII, durante el Califato de Córdoba y su abandono se produjo tras la sublevación de los mudéjares en el año 1264.

El 9 de junio de 1289, el rey Sancho IV dona el Castillo y la Villa de Calasparra a la Orden de San Juan de Jerusalén, por lo que llegó a convertirse en el símbolo más significativo del poder de la Orden sobre estos territorios.

De lo que fue el Castillo actualmente pueden visitarse sus restos, en proceso de rehabilitación, a los que puede accederse a pie desde el centro de Calasparra, a través de un camino acondicionado con escaleras. La fortificación se halla situada sobre una altura rocosa, en las estribaciones de la Serreta de San José y desde la cima se domina perfectamente la fértil vega circundante.

Al parecer, el conjunto fortificado de Calasparra se distribuía en varios recintos - aprovechando los desniveles y escalonándose por el cerro - la defensa del castillo y la población amurallada. En la actualidad se observa un recinto superior que corona el monte, y que albergaba una gran Torre del Homenaje de uno 12 metros.

Algo más bajo aparece otro recinto murado en cuyo interior se conservan dos aljibes construidos con tapial de argamasa adosados al cortado de la roca para aprovechar el agua de escorrentía producida por la lluvia. El acceso principal a la fortaleza se situaba al norte, donde aún es posible observar los arranques de las torres que flanquearon la puerta. La construcción se realizó mediante tapiales, utilizando argamasa (cal, arena y agua) y piedras de mediano tamaño, lo que explica su deterioro.

EL MOLINICO

Es una de las pocas edificaciones del siglo XVI que quedan en la ciudad. Esta construcción estaría encuadrada dentro de la arquitectura civil del Renacimiento.

En un principio fue propiedad de la familia Melgarejo, a la postre Condes del Valle de San Juan, y tuvo múltiples usos a los largo del tiempo, entre ellos, molino arrocero, hasta que fue abandonado y su deterioro resultó considerable.

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El valor histórico y artístico del edificio hizo que en 1983 se reconociera su importancia y fuera declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento Histórico Artístico Nacional.
El Ayuntamiento de Calasparra adquirió el inmueble y fue restaurado en 1988.

Es un conjunto sobrio de tres plantas y amplias dependencias. Tiene dos torreones desiguales, con un cuerpo central. La puerta es de sillería renacentista enmarcada por pilastras toscanas. En el piso superior preside el blasón de la familia, encerrado por dos pilastras de caracteres dórico-romanos, y dos conchas a modo de ménsulas. El carácter manierista de la fachada queda culminado por cuatro ventanas simétricas dos a dos.

Alberga en su interior  la Fundación Emilio Pérez Piñero y el Archivo Histórico Municipal, donde se encuentra documentación datada desde el siglo XV.

YACIMIENTO ARQUEOLOGICO “VILLA VIEJA”

El Yacimiento Arqueológico de la Villa Vieja se asienta sobre un pequeño cerro junto al río Segura, a 3 Km.  al norte del casco urbano.  Está circundado por una estrecha carretera rural, la C3314, que comunica la ciudad con el Santuario de la Esperanza.

Es un despoblado hispano-musulmán, una antigua alquería cuya época de máximo desarrollo se sitúa durante los siglos XII y XIII. Ocupa una extensión de 5.500 m2  y posiblemente fue fundada por linajes bereberes procedentes del Magreb asentados en Al-Andalus en el S.XI. Es el poblado más antiguo e importante de un extenso territorio que dependía administrativamente de Mula.

Las excavaciones han puesto al descubierto parte de la estructura de varias edificaciones y materiales cerámicos, expuestos en el Museo Arqueológico. Sus habitantes debieron dedicarse a la agricultura, ya que disponían de extensas huertas con abundante agua procedente del vecino río.

El núcleo original de poblamiento estaba situado en el sector norte y noroeste del cerro, en el área más próxima al escarpe natural limítrofe con el río Segura, expandiéndose progresivamente hacia el este y sur.

Los restos revelan parte de las fortificaciones, compuestas por torres y baluartes defensivos en los caminos de acceso y  un foso al pie del muro de la parte occidental. El caserío está organizado mediante una red arterial de callejuelas, que separaban manzanas constituidas por una o dos viviendas y carecían de pavimentaciones definidas. Se trataba de viviendas modestas, con planta cuadrada o rectangular; patio lateral cuadrado o cuadrangular y dos habitaciones rectangulares dispuestas en torno a este espacio abierto. Dada la ausencia de tejas, es posible que se utilizaran soluciones aterrazadas y pequeños tejadillos en las cumbreras de los muros o en los dinteles de las puertas. La forma de acceso más frecuente, conducías directamente desde la calle al patio. Otra estancia característica es la cocina, presente incluso a aquellas viviendas cuya superficie habitable es extremadamente reducida. La función principal de esta pieza es, obviamente, la preparación y elaboración de alimentos. Entres sus componentes no faltaban el hogar rehundido en el suelo y el poyete rectangular, en ocasiones, una alacena.

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Al quedar en zona fronteriza con el reino nazarí, los repobladores prefirieron asentarse al abrigo del Castillo, dando origen al asentamiento actual.

Las Visitas Guiadas al Yacimiento Hispano-Musulmán de Villa-Vieja, se organizan a través del Museo Arqueológico “La Encomienda”.

ACUEDUCTO RAMBLA DE LOS ARCOS

Se encuentra a 3 kms. al sureste de Calasparra, por la carretera comarcal de Mula. Se trata de un acueducto romano rehecho casi completamente a principios del siglo XV.

Con una longitud de 127 metros, y una  altura máxima de 10,15 m en su parte central, es una obra de ingeniería del sistema de regadío de la vega del río Argos. Facilita a la acequia Gil Pérez salvar el desnivel y permite el paso de las aguas de la rambla que cruza.
En el tramo lateral de entrada presenta 4 arcos ojivales, mientras la parte central esta formada por 2 arcadas superpuestas, la superior compuesta por 9 arquillos ciegos de medio punto y la inferior por 2 grandes arcos apuntados.

El material empleado en su construcción fue la piedra de la zona, dispuesta de forma irregular, aunque los muros se encuentran careados. Para el relleno de los huecos y unión de las piedras se utilizó una argamasa de cal mezclada con arena y gravas del río. En cambio, el canal fue fabricado con argamasa mediante encofrado.

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“ABRIGOS DEL POZO” O “CUEVA DE LOS MONIGOTES”

Los Abrigos del Pozo (conocidos popularmente como la Cueva de Los Monigotes), se encuentran al final de la carretera del Esparragal, a unos 5 kms de la población y junto al río Segura, considerados Bien de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Histórico y además están inscritos en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO ya que han resultado ser un enclave para el hombre durante las distintas etapas históricas de la humanidad.

En la década de los ´70 se descubrieron diversas pinturas de tipo esquemático que datan del Neolítico. Representan torax y miembros inferiores, hombres con brazos en asa, azadas, cuadrúpedos, barras, trazos verticales y puntos. Están distribuidas en tres zonas adyacentes

Gracias a las excavaciones, ahora se sabe que los Abrigos del Pozo estuvieron ocupados por primera vez en el Epipaleolítico, hace 8.000 años, donde se cree que se realizaban actividades básicas para la supervivencia como la caza, la pesca, la recolección o la talla de instrumentos de sílex.

La ocupación humana de la zona continuó en el Neolítico. De esta etapa prehistórica es el arte rupestre que se encuentra en las paredes del lugar y los restos materiales que se han encontrado.
Los asentamientos al amparo del río continuaron en la Edad de Bronce (hace unos 3.000 años) y se cree que acabaron durante la época romana (Siglos II-IV), cuando fue utilizado como refugio para los grupos trashumantes de ganaderos.

La visita guiada se puede concertar a través del Museo Arqueológico o a través de la actividad “Descenso Río Segura- Cañón de Almadenes” que realiza el recorrido en barca por el  Espacio Natural Cañón de Almadenes y  hacia la mitad de recorrido, se accede a este enclave.